Último día de colegio.

La vida es una línea. Un hilo atado en dos lugares. Comenzamos desde el principio, y necesitamos alzar los brazos para mantener el equilibrio. Cada mano lleva un peso. La primera mano, el peso de la euforia; la segunda, el de la ira. Pero nuestros ojos miran al frente. Al igual que para muchos de vosotros, la educación ha sido una gran ventaja en mi vida. Me ha enseñado valores. Valores que no se aprenden en otra parte. Siempre he luchado por mi futuro, aunque no soy un buen estudiante. Pero lo más importante han sido mis compañeros. Mis amigos. He pasado quince años en el colegio. Quince años que no puedo pasar por alto. Los amigos que hice en la guardería siguen siéndolo ahora. Y conocí a muchos más por el camino. Vaya donde vaya, haga lo que haga, sienta lo que siente y esté donde esté, nunca os olvidaré. Porque para olvidaros harían falta mil años más. Sólo este año he crecido como amigo, como persona, como compañero y como escritor. Gracias a todos. Gracias.

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